sábado, 24 de septiembre de 2011

Decisiones

Vuelve a mí esa incertidumbre, esa duda, esa sensación de nudo en el pecho que me lleva a tiempo atrás, donde tome decisiones trascendentales en mi vida. Eso sí, sin saber que hoy las definiría como tales. Apurado, sin pensar y con la sangre en la cabeza le dije adiós a una parte de mi. Dejé ese trozo de persona que me llevaba a otros lugares desconocidos, hermosos, raros, comunes, con otros que me veían parte de un todo del que esperaban algo distinto. Hoy lejos de esos días, cerca de otros no tan felices, extraño. Soy feliz con lo que soy, pero echo de menos ese estadio de paz, adrenalina. Me mareó la emoción, me superó el lugar y me faltó comprensión. Igual el tiempo le va enseñando a uno que sólo puede comprenderse uno mismo, que nadie se pone en el lugar de otro, que nadie piensa por otro. Nunca más pude volver a ese mundo, y ya no creo pueda hacerlo. Siento nostalgia, lo extraño, pero quizás fue lo mejor, tal vez nada hubiera sido como yo lo imagino ahora. Quizás estaría arrepentido de no haber elegido este camino y no me perdonaría ser tan tibio ante la realidad. Uno nunca sabrá que pudo haber sido, pero si, siente lo que fue y a veces cuando estoy mal esos recuerdos me ponen bien.

lunes, 29 de agosto de 2011

Hoy y mañana

Hoy me desperté algo cansado, los últimos días no hice mucho pero el cansancio es acumulable.
Hoy me levanté enojado, enfadado con todos los  que se van en prejuicios, resentimiento y envidia.
Hoy me levanté decepcionado de aquellos en los que me brindé por completo, sin restos. Pero que me devolvieron solo sobras.

Hoy me levanté con dudas de mañana, porque ya no quiero pensar en lo que vendrá, cuando un proyecto se derrumba, los pasos a seguir son cortitos y livianos.
Pero hoy también decidí que debo agradecerme por todo lo que hice, por todo lo que di. Porque si no lo haces vos, ni él, ni ella. Me ajusticiare.

Debo también cuestionarme por mis errores, pero yo se que de eso aprendo. Hoy me diré que hice lo que pude y más, que estoy tranquilo, que quiero un descanso. Pero que no pararé, que pensaré un tiempo en mí solamente.

Que mañana seguiré, aunque nuevas frustraciones me esperen, se que hay gente que espera por mi, gente nueva que espera por otros en quien confiar.
Y a ellos les daré todo nuevamente.

jueves, 4 de agosto de 2011

La identidad Sudamericana en el futbol

Reglamentariamente se juega en terrenos de 120 metros de largo por 90 de ancho, aunque en la totalidad de nuestro territorio este ritual se practica en todas las medidas posibles. El objeto necesario es un balón de cuero, pero en los barrios se puede usar desde un par de medias hasta una pelota de papel. Para jugarlo solo hace falta corazón e inteligencia, con botines de marca o en patas, el que sabe lo demuestra siempre, en cancha de tierras o césped sintético.
¡Si señores!Estamos hablando de Futbol. El deporte más popular del mundo, el único capaz de generar sensaciones tan apasionadas como irracionales. El balón pie, el soccer o la pelota, que tan lindo es jugar como mirar. Pero, que también para algunos intelectuales estupidiza a la gente. Ay! Pobres tipos estos, aburridos y frustrados, están en orsai siempre y nunca comprenderán a los sectores populares.
¡Soy un estupido!, por que se me pone la piel de gallina cuando voy a la cancha de Boca y veo a la gente recibir al equipo, por que me emociona ver un caño de espaldas o una gambeta en velocidad. Por que más de una vez llore cuando quedamos fuera de un mundial o no dormí de la alegría de ganar una copa libertadores.
Pero para no hacer de estas líneas un simple halago al futbol, quiero reflexionar sobre otras cuestiones. De como me duele ver a los equipos colgados de los travesaños para sacar un punto, o que en los once titulares pongan a 10 que corran y uno que juegue.
La globalización llegó al futbol, el neoliberalismo lo hirió y agoniza. Ya no se juega con 4 o 3 delanteros, ni siquiera quedan wines, y los que lo tienen, lo usan para correr a los laterales*. Y lo peor, el crimen mas grave, es que están haciendo desaparecer a los números 10, el cerebro del equipo, el estratega, el que piensa en la gente y da espectáculo, el que no pega una patada, el que no se tira al suelo a barrer, sino que hace que los otros queden arrastrados en el piso ante un movimiento.
En Europa ya casi no existen, se los retrasa y lo mandan de doble 5 o los adelantan y los ponen de media punta. Latinoamérica, como siempre, acostumbrada a sufrir las imposiciones, a mirar como horizonte al viejo continente, va en el mismo camino. Pero todavía están aquellos que luchan desde el concepto, aun que les cueste ser vapuleados por el discurso dominante, como los casos de Menotti, Cappa o el Coco Basile. Y por suerte, aun quedan los que defienden nuestra identidad desde adentro del campo de juego, los que reivindican a Bochini, Alonso, Rubén Paz, Gorosito o D10s.
Y aquí me voy a detener a analizar a uno de ellos, quien es el más importante, el último numero diez. Juan Román Riquelme, quien a pesar de estar tan identificado con Boca, trasciende la bandera de un club, y su imagen la levantamos los adoradores del buen futbol, los románticos, los idealistas, los que no nos resignamos a que los pibes crezcan pensando que un medio campo se arma con un carrilero derecho y otro izquierdo y dos doble 5. Los que gustamos de ver un enganche, dos laterales de verdad y no centrales por los costados y a los técnicos que le asignan a sus jugadores un solo puesto y no la mentira del polifuncional.
Que placer es ver jugar a Román, danzando en vez de corriendo, dibujando jugadas, componiendo hermosas melodías que siempre culminan el último tiempo con las palmas de los espectadores. Riquelme reparte los espacios en la cancha, distribuye, él quiere tener el control, pero no para enriquecerse, sino para dárselo a los que menos tienen.
Algunos dicen que es lento, los pregonadores del futbol de “derecha”, el que quiere imponerse desde Europa, los que no se dan cuenta que la velocidad mas determinante no es la del cuerpo, sino la del cerebro, y en eso no hay en el mundo un jugador mas rápido que Riquelme.
Antes de dar un pase puede ver a donde están sus compañeros y sus rivales, si el delantero está adelantado, si alguien viene de atrás a sacársela o si el arquero esta distraído para sorprenderlo con un remate a puerta. Es un torero, como le dice el relator del pueblo, capaz de hacer pasar de largo a sus rivales con un freno o un caño.
Riquelme, como un caudillo, defenderá a su pueblo, sus ideas, su identidad. En cada partido realiza mentalmente una reforma agraria, es su filosofía, la que profesa adentro y afuera de la cancha la que mantendrá vivo nuestro futbol.
Viva Ronaldhinho, Cabañas, Forlan, Gio Moreno, viva Riquelme, el más romántico, el último número 10. Viva el salvaje 4-3-1-2, muerte a los civilizados liberales del 4-4-2 o 3-5-2, a los que sólo ven el futbol como mercancía y piensan en acumular victorias a cualquier precio. Viva la barbarie de los potreros. Viva el futbol de Latinoamérica.

*No me puedo olvidar de ver al pobre Ortega corriendo por toda la cancha a Roberto Carlos, que infamia por favor.

lunes, 20 de septiembre de 2010

EL CHAPARRAL, una historia durante la ultima dictadura militar

Eran las 5 de la tarde y hacía demasiado calor para ser la última semana de marzo.

Maximiliano estaba preparando la olla con mate cocido, los chicos no tardarían en llegar. A su lado Darío arreglaba una parte del techo de chapa, que con la fuerte tormenta de la semana anterior se había despedazado.

Por el fondo se escuchaban las risas de las señoras del barrio, que todos los días, mientras preparaban las tortas fritas se contaban los chismes de último momento. Rosa con una sonrisa dibujada en su rostro lleva un mate para convidarle a Maxi, pero el primero en acercarse fue Darío, que al bajar de la escalera descubrió su espalda y se le vio un fuerte corte en el huesito dulce.

“¿Qué te pasó, nene?” preguntó con voz maternal Rosa.

El joven se sonrió y sólo dijo: “no es nada. Estaba boludeando con los pibes y me corté.”

La puerta del Chaparral, como se llamaba el galpón que funcionaba de copa de leche, comedor y centro cultural, se abrió de golpe; como un batallón entraron corriendo un grupo de chicos del barrio arrojando sus mochilas al piso.

A los diez minutos llegó el grupo restante. Ya había 20 chicos en la mesa esperando por la copa de leche y por el cuento que Maxi día a día les leía mientras merendaban. Luego apareció Claudia, ella era muy linda y tenía tan solo 17 años, pero era quizás la mujer con convicciones más claras del Chaparral. También se encargaba de dar apoyo escolar junto a Horacio, que extrañamente no había llegado aún.

Por suerte para Claudia, Esteban, como nunca, llegó una hora antes para la reunión semanal, entonces pudo darle una mano junto a Maximiliano y Darío. En un momento de risas cuando Claudia imitaba a Sarmiento, irrumpió en el lugar Josecito, casi temblando de los nervios y gritando: “¡Cagamos!, ¡nos tenemos que ir a la mierda! ¡Los milicos tomaron el poder, lo dijeron en la radio!”

Las señoras y los jóvenes se miraron y se quedaron sin poder emitir palabras. Esteban les pidió a las señoras que llevaran a los chicos rápidamente a sus casas. Simultáneamente a esto crecía la preocupación por Horacio. Los muchachos ya sabían que desde hacía más de un año venían desapareciendo algunos compañeros de la Juventud Peronista de otros barrios. Pero no habían vislumbrado peligro allí, además no estaban seguros si era cierto el rumor de que una organización paramilitar era la que estaba rastrillando al país buscando peronistas y comunistas.

Darío propuso armar una reunión con la cúpula de la Juventud para ver cómo seguían e ir a buscar por todos lados a Horacio. Maxi planteó que cada uno empezara a movilizarse con los fierros y aconsejó alejarse de las casas donde vivían sus familias. Las propuestas fueron aprobadas y salieron en busca de su compañero.

El primero de abril apareció el cuerpo de Horacio en un descampado, con quemaduras de cigarrillos en todo el cuerpo y sin dos dedos de sus manos. Durante la misma madrugada ingresó un grupo de tareas al Chaparral y lo destrozaron.

Dejaron escrito sobre una pared: “Peronistas de mierda, váyanse porque van a ser boleta”.

Los vecinos del barrio se indignaron al ver lo que había pasado con el galpón al que los chicos podían acceder a un poco de cultura, a tomar la copa de leche o a comer un plato de comida, ya que a veces en su casa faltaba.

El sistema les estaba mezquinando esas cosas y en el galpón podían encontrarlas.

La gente de la villa 30 se reunió, para así, entre todos, reconstruir el Chaparral. Los muchachos de la Juventud Peronista que estaban conmocionados por lo últimos hechos, se sorprendieron ante el apoyo de los demás y decidieron volver a trabajar con la gente.

El Chaparral se reconstruyó en un 60 por ciento, pero en la noche de la inauguración, en la cual se juntaron para festejar con una olla popular, sucedió una tragedia: antes de salir de su casa con su hijo y dirigirse hacia allí, Rosa fue secuestrada. Un Falcon paró en su casa y se la llevó.

Dos noches después, el Chaparral volvió a ser destruido. Pero esta vez se llevó la vida de Maxi, quien dormía allí para cuidarlo. Antes de morir se enfrentó en un combate desigual, con su 32 ante un grupo de tareas vestidos de civil, que lo mataron sin piedad.

La situación era cada vez peor, entonces decidieron irse a vivir todos a lugares diferentes; ya ninguno sabía donde estaba el otro. Pero todos los días se ocupaban de llevar casa por casa algo para la merienda o de ayudar a cada chico que lo precisara.

Una vez por mes, organizaban en secreto una jornada cultural donde les leían cuentos de María Elena Walsh a los chicos, hacían obras de teatro y cantaban canciones de Víctor Jara y Mercedes Sosa.

Lamentablemente cada mes que pasaba, eran menos los que quedaban.

Pero mientras hubo uno que sobrevivió, esa jornada se realizó.

Para cuando llegó la Navidad de 1976 las jornadas culturales sólo fueron un lindo recuerdo para los vecinos del Chaparral.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Comunicacion, medios y política

En un mundo donde los medios de comunicación están dominados por el temor de resultar aburridos y la preocupación de divertir a cualquier precio, la política está llamada a aparecer como un tema ingrato. Lo cual puede verse en los canales de televisión de nuestro país, donde los programas políticos se encuentran desplazados de los horarios centrales o ni siquiera forman parte de la grilla de la programación de los mismos.
Los 90 fueron determinantes en nuestro país, además de los daños económicos que sufrió el pueblo, culturalmente hubo un quiebre muy importante. La degradación y ridiculización de los políticos, se veía en 21 o 29 pulgadas todos los días.
Puede decirse que fueron las clases dirigentes, a partir de comportamientos como los del ex Presidente oriundo de La rioja, o la torpeza quedada al descubierto con Fernando De la Rua, las que contribuyeron de forma principal a la ingratitud con que la gente mira la política, pero esto no se hubiera potenciado sin el aporte de los medios de comunicación masivos (MCM).
En el 2001 Argentina vivió un giro de 180 grados, el país atravesó la peor crisis de los últimos tiempos y la sociedad decidió cambiar su posición en cuanto sujeto político. Empezó a hacer política desde lugares diferentes, como lo eran las asambleas barriales, en los centros culturales o las cooperativas.
Ante este nuevo escenario social, los medios desconfiados y temerosos, no se animaron a ser parte de la ola y continuaron incentivando el desencantamiento de la política. Casi diez años después, en un contexto político y social totalmente diferente, los piquetes no son por un plato de comida o un plan, sino por trabajo genuino. La perspectiva de la gente sobre la política es otra, pero la posición de los MCM sigue siendo la misma.
Como dijo el sociólogo francés Pierre Bourdieu: “La búsqueda de lo divertido inclina, sin que sea necesario quererlo explícitamente, a desviar la atención hacia un espectáculo o un escándalo, siempre que la vida política hace surgir un problema importante, pero de apariencia aburrida, lo convierte en una serie de acontecimientos divertidos”. La degradación de la política que se propone hoy desde los medios, pero que la gente ya no compra tal como se la venden, solo contribuye al descreimiento de los medios de comunicación, a su perdida de respeto y su bastardeo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Despues de los festejos del Bicentenario


Pasaron los festejos en cada rincón del país, en las universidades, escuelas, plazas, barrios y en todos lados. Todavía se respira aire impregnado de alegría, de esperanza.
Somos privilegiados de ser contemporáneos con el cumpleaños de la Patria, de vivir este momento histórico donde muchas de las ilusiones setentistas están de vuelta y que paradigmas noventistas fueron derrumbados.
Llegó el 2010 y luchamos por la pluralidad de voces, por enterrar el monopolio de la información. Fuimos testigos del fruto de la lucha inclaudicable de los organismos de derechos humanos, con el fin de los indultos, con los juicios en todo el país a los torturadores, con la cárcel común para los genocidas.
En 1910 sólo festejaban los de galera y bastón, en un estado de sitio permanente, sin libertades, con la mirada puesta en Europa. Hoy, cien años después, con la unidad latinoamericana como bandera, con el pueblo en la calle, y los que hubieran estado contentos un siglo atras, festejando en el teatro Colon.
De espaldas a ellos, nosotros, el pueblo cantando las canciones del chaqueño Palavecino o de Soledad, rozandonos, intercambiando sonrisas y compartiendo los sueños. Es bueno que hayamos elegido estar en donde estuvimos, por que esa elección significa mucho para saber que país queremos.

viernes, 16 de abril de 2010

Riquelme: el demonio que juega de 10

¿Cuál será el pecado de este jugador de futbol que siempre ha subrayado que jugar al deporte más popular del mundo lo hace feliz?¿Cuál será el error que cometió el muchacho oriundo de los sectores marginales del gran Buenos Aires? que a menudo remarca que su madre es lo mas importante que tiene ¿En que se equivoca este señor que es de poco reír? que afirma que sus amigos siempre serán los que conoce de chico, en su barrio, que no le interesa hacer amistades en el superficial mundo del futbol
Empecemos a dilucidar algunas hipótesis:
1)Su procedencia de un sector muy pobre junto con su apariencia física típica de cabecita negra, hace predisponer mal a un sector social.
2)Su cara de triste, su antipatía ante los periodistas y sus pocas palabras son irritantes para algunos.
3) Enfrentarse a personajes de mucho poder, como lo son Mauricio Macri, Diego Maradona o Martín Palermo, lo cual inmediatamente lo coloca frente a un aparato inmenso multimediatico que lo apunta a cada segundo sin importar que municiones utiliza.
4)Exaspera su frialdad para jugar al futbol, esa tranquilidad que lo lleva a ser el mejor asistidor del mundo, a no arrojarse a los pies para recuperar una pelota. La misma frialdad que lo convierte en un hábil declarante ante los hambrientos reporteros con sus micrófonos.
La respuesta está un poco de cada una de esas hipótesis: que sea de Don torcuarto implica que a muchos les moleste que un "negrito" pida tanta plata en un contrato y que encima le reconozcan una inteligencia superior a la media para la estrategia futbolística. También influye su personalidad tan poco interesada en caer bien a los demás, esa forma de ser que lo hace compinche de los suyos, y tan indiferente ante los otros.
Los enemigos que se elige son capaces de armar espectaculares maniobras en su contra, tanto Macri, desde su condición de "héroe" de Boca se da el lujo de tratarlo de mal ejemplo, de criticarlo cuando puede. Pero este imitador del topo gigio, solo le respondió dos veces: aquella inolvidable jornada en la que luego de su gol le puso sus oídos a disposición en su cara y en la conferencia de prensa del 16 de abril donde solo reflexiono:"si se acuerda tanto de mi es por que me debe tener cariño".
Con el otro ídolo del club, ese que no se cansa de dar notas a todos, el que pasa mas dinero a la 12 que ningún otro jugador, que visita a la cárcel a los mas peligrosos barras, el mismo que gestionó la salida de un técnico(reconocido por el propio DT), y que pidió a Carlos Bianchi que sacara a un compañero para poner a un amigo, no tiene buena relacion, pero el apuntado siempre es el que renunció dos veces a la seleccion.
El otro, que es el políticamente correcto, oriundo de una clase media, rubio, gentil, sonriente, el mismo que sacó a relucir todos los problemas al público, hace que se demonice al villero, al triste, al conflictivo, al que cuando terminó el partido con Arsenal en el cual el 9 batió el record se acercó a felicitarlo y darle un abrazo. Pero el máximo goleador se olvido de contar esa parte en su maratónica recorrida por los canales y las estaciones radiales para desprestigiar al demonio.
El 10 nunca le contestó con frases polemicas, sólo tuvo palabras de elogio para el goleador, lo mismo que con el mejor jugador de la historia. Al que le dijo que no a la convocatoria por no haber tenido los códigos que el acostumbra a tener, de no hablar de frente, de no llegar a un lugar perjudicando a otros para alcanzarlo.
No es casualidad que la 12 la hinchada elegida para ir al mundial haya sido la única parte de la cancha de Boca que cuando fue Diego no alentó al llamado "pecho frío" y que gritó mas fuerte Palermo, cuando el resto del estadio alentaba al "negrito".
Su falta de carisma, su falta de acciones tribuneras en la cancha (como correr para todos lados y tirarse a los pies a cada rato), es el ingrediente que falta. Sumado a su valentía para darse el lujo de no festejar un gol con los violentos, a pesar de las represalias que puede llegar a tener, conforman el coctel final para ser un blanco perfecto para los grandes medios de comunicación.
Juan Román Riquelme siempre será cuestionado mientras sigan los mismos de siempre, mientras en los canales de deportes y los programas de radio sean los mismos.
Pero él, va a seguir siendo igual, el mejor jugador del futbol argentino, el que tenga compañeros de trabajo y no amigos y el que resalte los códigos de barrio por sobre todas las cosas.